“El otro lado” a ojos de un médium y psíquico…

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A la derecha, Denis Astelar

Son muchas las preguntas que me realizan las personas en mis cursos en relación al funcionamiento o el modo en que los desencarnados pasan al “otro lado” y qué situaciones pueden encontrarse una vez se termina su reloj vital.

En relación a este tema tan inexplorado y al alcance tan sólo de aquellos que han visto y sentido “el otro lado del espejo”, lamentablemente hay demasiadas falsas creencias y mitos dramáticos que tiñen de miedo y confusión todo lo que al mundo espiritual se refiere para los que ya han terminado su etapa en el plano de la materia.

A través de mis 20 años de conexión psíquica con el otro lado y, por consecuencia, con las energías que allí se encuentran, nunca me han relatado experiencias tan disparatadas y horribles como las que muchas personas explican en relación a lo que ocurre y dónde van, lo que viven y lo que sienten los difuntos al cruzar el umbral.

Deseo compartir algunas preguntas / respuestas que he dado en mis seminarios, redes sociales e incluso entrevistas que espero que ayuden a despejar y entender un poco más qué ocurre en el “otro lado”:

¿Una vez las personas abandonan su cuerpo, tienen que cruzan rápidamente algún tipo de Luz o de lo contrario se quedan atrapados en las sombras?

¿Rápidamente? ¿Acaso tienen prisa? No es cierto que haya un tiempo límite para llegar a la Luz, ni un “castigo” por ser mejor o peor persona ni un sinfín de mitos y leyendas que más allá de acercarnos al Amor y a Luz, definen el tránsito de las Almas como un mito griego lleno de amargura y desesperación. La muerte no es una experiencia, es un cambio de estado entre los miles que ha hecho tu Espíritu a lo largo de su larga existencia.

¿Es cierto que una vez salimos del cuerpo las personas que no saben que han muerto quedan atrapadas en el Bajo Astral?

¿Crees que los Seres pueden partir sin darse cuenta?

“Astral” es una derivación de la palabra estrella, engloba el reino de las estrellas y todo lo relacionado con ellas. No se puede definir el “bajo astral” o el “alto astral” del mismo modo que no existe una frontera que delimite el “Cielo” del “Infierno”.

Realmente una vez abandonamos el cuerpo, nuestra Alma (que es el conjunto de nuestro Espíritu junto con el Espíritu Guía que nos acompaña), inician un análisis sobre la última vida y las que precedieron y cruzan un tribunal Kármico para resolver si se quedan definitivamente en la Luz (Iluminación) o requieren reencarnar de nuevo. El “bajo astral” no es un lugar ni puede definirse como alto, bajo, derecho o izquierdo, es un plano de existencia que engloba todo lo constituido en el Universo, tanto visible como invisible. No existe el concepto de oscuridad, bajo astral o apego a lo material más allá de lo encarnado. No son más que falsas creencias.

¿Siempre se ha dicho que alguien que ha dejado este mundo con cosas pendientes no logra alcanzar la paz, es así?

Entonces, ¿las personas que han cruzado al otro lado con tareas pendientes como lavadoras sin hacer o hipotecas sin pagar ya no pueden encontrar su descanso eterno? (risas). En realidad, no sólo no tiene sentido común, sino que roza el desconocimiento absoluto hacia el proceso reencarnativo. Cuando alguien se va de este plano con enseñanzas pendientes simplemente regresará para continuar por dónde lo dejó, sin más. Tenemos el aval de la eternidad para saber que tenemos todo el tiempo del mundo para enmendar nuestros errores y todo el mal causado. Afortunadamente llegar a la Iluminación es sólo cuestión de tiempo.

Entonces, ¿está diciendo usted que una persona digamos “buena” va al mismo lugar que las personas que han sido “malvadas” por decirlo de alguna manera?

Así es. Ambas van al mismo lugar y terminan pasando el mismo proceso, pero evidentemente puede que su resolución final no sea la misma claro está. Aunque ambos busquen el mismo final (y así será tarde o temprano), en este caso si uno ha terminado su ciclo se quedará en la Luz y no nacerá más y el otro regresará tantas veces sea necesario para aprender lo que le falta y terminar lo que empezó. Esa es la principal función de uno de los siete principios universales: El Karma.

¿Aunque parezca una pregunta extraña, es mejor que nos entierren o no incineren?

Lo que le ocurra al cuerpo una vez lo abandona el Alma es irrelevante. Si puedo hacerte una sugerencia, donar tus órganos o tu cuerpo a la ciencia siempre que sea posible será más útil para la Humanidad que cualquiera de las otras opciones, aunque la que elijas estará bien.

¿Cuándo alguien se ha suicidado o ha sido asesinado, sufre de algún modo en el otro lado?

Debe quedar absolutamente clara una cosa: Sea como sea la partida, no hay sufrimiento más allá de la carne.

El Karma se encargará de poner justicia divina en todo el daño afligido y actuará en consecuencia para que todo quede reparado.

Tanto si te aferras a las malas experiencias, a los trágicos finales, a las cosas materiales o a las personas que amaste u odiaste, tu Alma sigue su proceso reencarnativo. El Karma es el filtro que el Universo utiliza para procesar tu reencarnación en caso de no alcanzar la Luz y todo continúa su ciclo. La muerte no es un destino según la moral del Ser, sino una evaluación, continuación y guía hacia su verdadera meta final.

¿Qué meta final?

La comprensión de quién eres de verdad, la recuperación de tu verdadera identidad, el regreso a tus orígenes, la adquisición de toda la experiencia y sabiduría que necesita experimentar el Alma para pasar al siguiente nivel de evolución (Amor, Humildad, Honradez, Perdón, Paciencia, Gratitud, Honestidad, Paz, Felicidad y un largo etcétera.)

¿Entiende que hay muchas personas que no están de acuerdo en este “paisaje hermoso” con el que pinta el más allá?

Te lo digo desde la experiencia de una persona que lleva más de 20 años contactando con los Seres del otro lado. Nada de ese sufrimiento inventado aquí es una realidad al otro lado.

Yo respeto en todo lo que los demás crean o lean, pero más importante es compartir toda la sabiduría adquirida de primera mano cómo psíquico. Tan sólo te aporto mi experiencia empírica no heredada de otros según las capacidades con las que fui dotado junto con toda la información adquirida en décadas, resultado de todas las preguntas que he hecho “al otro lado” desde mi infancia hasta la actualidad y las respuestas obtenidas. Tan sólo deseo compartir la versión que me han dado “aquellos que ya están allí” y hacerlo saber a tantas personas que sufren por no saber esta información y cuya agonía se extiende por la falta de información y la amarga pero inevitable experiencia de la pérdida de sus seres queridos.

A partir de ahí, respeto y libertad.

Denis Astelar

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