Citas de Johann Wolfgang Goethe

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Biografía de Goethe

No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.

Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer.

No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado.

Si la mañana no nos desvela para nuevas alegrías y, si por la noche no nos queda ninguna esperanza, ¿es que vales la pena vestirse y desnudarse?

Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.

La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella.

El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas.

Las grandes pasiones son enfermedades incurables. Lo que podría curarlas las haría verdaderamente peligrosas.

Cierto que en el mundo de los hombres nada hay necesario, excepto el amor.

El hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.

El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale.

La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.

Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón.

Lo peor que puede pasarle a un hombre es llegar a pensar mal de sí mismo.

Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.

La inteligencia y el sentido común se abren paso con pocos artificios.

Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.

Bueno es tener la alegría en casa y no haber menester de buscarla fuera.

Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.

A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.

Actuar es fácil, pensar es difícil; actuar según se piensa es aún más difícil.

Si los hombres, una vez que han hallado la verdad, no volviesen a retorcerla, me daría por satisfecho.

La ley es poderosa, pero más poderosa es la necesidad.

Feliz el que reconoce a tiempo que sus deseos no van de acuerdo con sus facultades.

Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.

La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida.

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