Cuento del río

ilustraciones_thomas_kinkade__22

“Una piedra pequeña cayó a un río y orgullosa observaba desde el fondo las ondas que había formado.

La corriente deshizo inmediatamente las ondas y la piedra pensó: ‘Nada es inmutable, ni siquiera la belleza, como ha ocurrido con mis ondas. El agua al correr arrastra los sueños y las realidades en una forma ciega, sin separar lo bello de lo feo’.

Siguió pensando la piedra que, no obstante, el discurrir del agua creaba remansos y figuras muy alegres y que, por tanto, se podía disculpar la poca sensibilidad del río en otras facetas como la destrucción de ondas creadas por las piedras que caen.

De pronto, una gran roca cayó y taponó el curso del río y la pequeña piedra pensó:

‘Efectivamente nada permanece. Todo es efímero, hasta el discurrir de un río puede ser parado en cuanto se le opone una fuerza superior y ciega como es esa burda piedra que no tiene sensibilidad ¡Vedla ahí tapando el río!, ¡tan grande y tan sin gracia!’. Porque era una piedra realmente fea.

 Se formó un lago y cayó otra pequeña piedra y esta vez las ondas que formó no se rompieron sino que suavemente fueron llegando a la orilla llevando reflejos dorados del sol crepuscular.”

Hermanos Mayores del Cosmos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s